Las Galeras es un pequeño pueblo de pescadores en el extremo oriental de la península de Samaná, frente a la bahía del Rincón. La bahía se abre entre los promontorios de Cabo Cabrón y Cabo Samaná. La carretera que viene desde el pueblo de Samaná termina aquí, y esa sensación de fin de camino explica buena parte de su encanto: una calle principal que baja hasta una playa resguardada por arrecifes, botes de pesca sobre la arena y, a poca distancia en lancha o en carro, algunas de las playas vírgenes más admiradas de República Dominicana.
Playa Rincón, una larga curva de arena clara sin construcciones, y Playa Frontón, escondida al pie de un acantilado, son el motivo del viaje para muchos. Las Galeras conviene a quienes prefieren la calma a la vida nocturna, con un alquiler vacacional que va de casas de huéspedes y apartamentos sencillos cerca de la playa a villas en las lomas verdes detrás del pueblo.
El centro del pueblo, a lo largo de la calle principal y de la playa donde termina, es la base más fácil: se llega caminando a la arena, a los pequeños restaurantes y a las lanchas que salen hacia Playa Frontón y Playa Madama. Aquí predominan los apartamentos modestos, las cabañas y las casas de huéspedes.
Los caminos que salen del pueblo hacia las lomas y la costa tienen villas con jardín y piscina, muchas con vista a la bahía del Rincón; allí el carro o el motoconcho pasan a formar parte del día a día. Las familias que quieren agua tranquila cerca buscan casas a distancia caminable de La Playita. Quienes piensan pasar varios días en Playa Rincón a veces eligen una casa en la carretera hacia esa playa.
Playa Rincón se extiende varios kilómetros a lo largo de la bahía, entre Cabo Samaná y Cabo Cabrón: una franja de arena suave y clara, respaldada por cocoteros y casi sin construcciones. Los dos cabos la protegen, así que el mar suele estar tranquilo; en la playa, ranchitos sencillos sirven mariscos frescos. Se llega por un camino en mal estado, mejor en un vehículo alto, o en lancha.
Playa Frontón está al pie de un acantilado de unos 90 metros y solo se alcanza en lancha o con una caminata más larga. Su arrecife es bueno para el snorkel y la pared atrae a escaladores. Playa Madama es una pequeña cala a la que también se llega en lancha o por sendero. En el pueblo, La Playita y la playa principal están protegidas por arrecifes de coral, con aguas mansas y poco profundas.
El escarpado promontorio de Cabo Cabrón, muy cerca del pueblo, está protegido como Parque Nacional Cabo Cabrón, declarado en 1996. Sus acantilados caen hacia aguas profundas que atraen a buzos, con formaciones de coral y peces de arrecife; las salidas de buceo suelen partir del propio pueblo. Varios senderos atraviesan un denso bosque costero hacia los acantilados y las playas escondidas.
Los lancheros de la playa del pueblo ofrecen paseos a Frontón, a Madama y a lo largo de la costa, y en invierno las lanchas de avistamiento de ballenas salen del pueblo de Samaná, en el lado de la bahía. El Salto El Limón, al que se llega a pie o a caballo por el bosque, y los paseos en lancha al Parque Nacional Los Haitises se pueden hacer en excursiones de un día.
Las Galeras debe su nombre a dos galeras que fondearon en la bahía en el siglo XVI. Durante la mayor parte de su historia fue una comunidad de pescadores y agricultores en el extremo más apartado de la península, y la pesca sigue formando parte de la vida diaria en la playa.
Administrativamente pertenece al municipio de Santa Bárbara de Samaná y fue elevada a distrito municipal el 16 de junio de 2005. El censo de 2022 registró unos 7500 habitantes. Junto a la mayoría dominicana viven pequeñas comunidades de haitianos, italianos, franceses, norteamericanos y otros europeos, algo que se nota en sus restaurantes y casas de huéspedes.
Las Galeras está al final de la carretera que recorre la bahía hacia el este desde el pueblo de Samaná. El aeropuerto internacional más cercano es el de Samaná El Catey (AZS), al otro lado de Samaná, por lo que el traslado es bastante más largo que hasta Samaná. Desde Santo Domingo y el Aeropuerto Internacional de Las Américas (SDQ), solo el trayecto hasta Samaná toma entre dos horas y media y tres horas por la autopista Santo Domingo–Samaná, antes del último tramo hasta el pueblo.
En Las Galeras, caminar y tomar motoconchos (mototaxis) resuelve casi todo. Las lanchas desde la playa principal son la forma más sencilla de llegar a Frontón y Madama; para Playa Rincón y las excursiones conviene un carro o un chofer contratado.
Como el resto de la península de Samaná, Las Galeras es cálida todo el año y muy verde gracias a la lluvia abundante; los aguaceros suelen ser breves y dan paso al sol. De diciembre a abril es la época más seca y concurrida, y de enero a marzo se suma la temporada de ballenas en la bahía de Samaná.
En verano llegan muchos vacacionistas dominicanos, sobre todo los fines de semana a Playa Rincón. Los huracanes del Atlántico pueden presentarse de junio a noviembre, sobre todo de agosto a octubre. Las salidas en lancha a Frontón dependen del mar y los capitanes pueden suspenderlas en días de oleaje, así que conviene dejar margen en el plan.
Por carretera o por mar. El camino está en mal estado en algunos tramos, así que lo más cómodo es un vehículo alto o un chofer del lugar. También son frecuentes los paseos en lancha desde la playa principal de Las Galeras, que a menudo combinan Rincón con otras calas.
Sí, pero es una caminata larga por bosque costero y terreno irregular, así que lleve agua, buen calzado y, de ser posible, un guía local. La mayoría va en lancha desde la playa del pueblo, un trayecto corto cuando el mar está en calma.
Sí, para familias que disfrutan de un ritmo tranquilo. La Playita y la playa del pueblo tienen aguas mansas protegidas por arrecifes, y Playa Rincón suele estar calmada. Hay poca vida nocturna, y para comercios más grandes y servicios médicos hay que ir hacia el pueblo de Samaná.
Por su ambiente de pueblo al final del camino y por sus playas: Playa Rincón, Playa Frontón al pie de su alto acantilado, Playa Madama y la playa del pueblo protegida por arrecifes, además del buceo y el senderismo en el Parque Nacional Cabo Cabrón.
De diciembre a abril, la temporada más seca y concurrida; de enero a marzo además se pueden ver ballenas en la bahía de Samaná. El resto del año es cálido y más tranquilo, dentro de la temporada de huracanes de junio a noviembre.
No, si se queda en el pueblo, desde donde se camina a la playa y a las lanchas. El carro es útil para villas en las lomas, para ir a Playa Rincón y para excursiones al pueblo de Samaná, a El Limón o a Las Terrenas.
Tres o cuatro días alcanzan para Playa Rincón, un paseo en lancha a Frontón y Madama, una inmersión o caminata en Cabo Cabrón y un día tranquilo en la playa del pueblo. Muchos se quedan más tiempo solo por la calma.
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