Río San Juan es un pequeño pueblo costero de la provincia María Trinidad Sánchez, en la costa norte de la República Dominicana, a unos 60 kilómetros al este de Cabarete. Creció en la desembocadura de un río, junto a una laguna de manglares, la Laguna Gri-Gri, que sigue siendo el corazón del pueblo: desde su orilla salen botes que serpentean entre los manglares hasta el mar, pasando por calas resguardadas y una cueva marina llena de golondrinas.
Al este del pueblo están dos de las playas más admiradas de esta costa, Playa Grande y Playa Preciosa, donde las olas del Atlántico atraen a los surfistas. El pueblo en sí es tranquilo y local, un pueblo de pescadores con un mirador en el rompeolas y pequeños restaurantes que sirven la pesca del día. Conviene a quien busca naturaleza y playas sin una franja de resorts, y el alquiler vacacional va desde apartamentos y casas de pueblo en el centro hasta villas y casas de playa por la carretera de la costa hacia Playa Grande.
El centro, unas pocas cuadras entre la laguna y el mar, es la base más práctica. Desde un apartamento o una casa aquí se llega a pie al embarcadero de la Gri-Gri, a los restaurantes pequeños y a Playa Caletón, y las guaguas y los motoconchos paran en la calle principal. Es ideal para parejas y viajeros con presupuesto ajustado a los que les gusta la vida local.
Al este del pueblo, la carretera de la costa hacia Playa Grande y Playa Preciosa reúne villas y casas de playa entre cocoteros y potreros, más cerca de las olas y del campo de golf de la zona. Es la opción para familias y grupos que quieren espacio y no les importa ir en carro al pueblo. Más al este, la carretera sigue hasta Cabrera, otra opción tranquila, y quien quiera más vida nocturna puede repartir el viaje con Cabarete o Sosúa, al oeste.
La Laguna Gri-Gri es uno de los principales santuarios de aves del país: una laguna tranquila al borde del pueblo, rodeada de espesos manglares y con el nombre de los árboles que crecen en sus orillas. Los paseos guiados en bote recorren sus canales estrechos hasta el mar abierto. Por el camino suelen detenerse en la Cueva de las Golondrinas, frente a una cala turquesa y poco profunda donde se puede nadar, y terminan en Playa Caletón, una de las playas resguardadas del pueblo.
Los botes salen a cualquier hora, pero el atardecer es el mejor momento para ver garzas y otras aves sobre los manglares mientras se atraviesan los canales. Los paseos salen del embarcadero de la laguna, en el pueblo. Permanezca sentado en el bote, evite el ruido cerca de las aves y llévese de vuelta todo lo que traiga.
Playa Grande, a pocos minutos en carro al este del pueblo, figura según el Ministerio de Turismo entre las playas más espectaculares del país: más de un kilómetro de arena frente al Atlántico abierto, muy popular entre los surfistas por sus olas grandes. Playa Preciosa, justo al este y a la que se llega a pie desde Playa Grande, es más pequeña y salvaje, con una vegetación imponente y aguas turquesa, pero con oleaje fuerte y resaca; casi solo se meten los surfistas, a menudo al amanecer.
Para aguas tranquilas, vaya mejor a Playa Caletón, una bahía mansa rodeada de manglares y rocas cerca del pueblo, o a la cala poco profunda junto a la Cueva de las Golondrinas. En las playas expuestas, báñese solo con el mar en calma, sin alejarse de donde hace pie, y siga los consejos locales y las banderas de advertencia.
Antes de la llegada de los españoles, esta costa pertenecía a los ciguayos del cacicazgo de Maguá, que llamaban al río Cumíti. Según la historia local, más tarde tomó el nombre de Río San Juan por un cacique de Puerto Plata bautizado como San Juan, y el poblado de la desembocadura se conoció al principio simplemente como La Boca.
Durante mucho tiempo no hubo carretera, solo un camino vecinal hacia Cabrera, y el comercio se hacía por mar, sobre todo con Puerto Plata. La economía se basaba en la ganadería, la pesca y la agricultura hasta que el auge turístico de los años ochenta atrajo al pueblo a la población del campo. Hoy el municipio tiene unos 16.800 habitantes, dos tercios en la zona urbana, y la pesca, los pequeños negocios y los visitantes de la laguna y las playas lo mantienen vivo.
Río San Juan es más verde y lluvioso que el extremo occidental de la costa norte, con una precipitación media de unos 1.850 milímetros al año, y parte del bosque detrás del pueblo está protegido como Monumento Natural Bosque Húmedo de Río San Juan. El Mirador, sobre el pueblo, y el rompeolas junto al puerto ofrecen amplias vistas de la costa y de la desembocadura del río.
Las pequeñas calas y piscinas naturales del litoral, entre ellas la que en el pueblo llaman La Piscina Natural, son buenas para un baño tranquilo cuando el mar está en calma. Hacia el este, el vecino municipio de Cabrera protege acantilados y bosque húmedo costero en el Parque Nacional Cabo Francés Viejo, y sus lagunas de agua dulce son excursiones fáciles de medio día desde Río San Juan.
Río San Juan está sobre la carretera de la costa entre Puerto Plata y Nagua. El Aeropuerto Internacional Gregorio Luperón (POP), al este de Puerto Plata, queda a unos 80 kilómetros al oeste, normalmente entre una hora y media y dos horas en carro. El Aeropuerto Internacional Samaná El Catey (AZS), también llamado Aeropuerto Internacional Presidente Juan Bosch, está al sureste, pasando Nagua, y suele quedar más cerca por carretera. Santo Domingo está a unas dos o tres horas.
Empresas privadas de autobuses conectan el pueblo con Santo Domingo, Santiago, Puerto Plata, Sosúa, Gaspar Hernández y Nagua, y los motoconchos (mototaxis) y taxis cubren los trayectos cortos. En el pueblo se puede ir a pie a la laguna y a Caletón; para Playa Grande, Playa Preciosa y las excursiones, un carro de alquiler o un taxi es lo más cómodo.
Río San Juan es cálido todo el año, con máximas que suelen rondar los 30 °C. Es uno de los tramos más lluviosos de la costa norte, con lluvia medible en bastante más de cien días al año, aunque la mayoría de los aguaceros son cortos y el sol vuelve pronto. De diciembre a abril es la temporada más concurrida de la costa. Febrero y marzo suelen ser los meses más secos, y noviembre y diciembre, los más lluviosos; el oleaje de invierno trae surf a Playa Grande.
La temporada de huracanes del Atlántico va de junio a noviembre, con el mayor riesgo de agosto a octubre. Los paseos por la laguna salen siempre que el tiempo lo permite, y la luz del atardecer sobre la Laguna Gri-Gri merece reservarle una tarde en cualquier mes.
La Laguna Gri-Gri es una laguna de manglares en el pueblo de Río San Juan y uno de los principales santuarios de aves del país. Los paseos guiados en bote siguen sus canales estrechos hasta el mar, se detienen en la Cueva de las Golondrinas para un baño y terminan en Playa Caletón.
Playa Grande da al Atlántico abierto y sus olas grandes la hacen popular entre los surfistas, así que las condiciones cambian de un día a otro. Báñese solo con el mar en calma, cerca de la orilla y siguiendo los consejos locales. Para aguas más tranquilas, sobre todo con niños, es mejor Playa Caletón, cerca del pueblo.
Río San Juan está a unos 100 kilómetros al este de Puerto Plata por la carretera de la costa, aproximadamente dos horas en carro. Cabarete queda a unos 60 kilómetros, y Nagua, la capital provincial, al sureste.
En el pueblo, para ir a pie a la Laguna Gri-Gri, a los restaurantes y a Playa Caletón, o por la carretera de la costa hacia Playa Grande, para villas y casas de playa cerca de las olas. Para la segunda opción conviene tener carro.
El Aeropuerto Internacional Samaná El Catey (AZS), al sureste, pasando Nagua, suele ser el más cercano por carretera. El Aeropuerto Internacional Gregorio Luperón (POP), al este de Puerto Plata y a entre una hora y media y dos horas al oeste, es la otra opción habitual para llegar al pueblo.
Sí. El paseo en bote por la laguna es corto y tranquilo, Playa Caletón tiene aguas mansas y el pueblo es pequeño y fácil de recorrer. Vigile de cerca a los niños en Playa Grande y Playa Preciosa, donde las olas y las corrientes pueden ser fuertes.
De diciembre a abril es la temporada más popular, con febrero y marzo como los meses más secos, y el oleaje de invierno trae surf a Playa Grande. El pueblo es cálido todo el año; cuente con aguaceros cortos en cualquier época y tenga en cuenta la temporada de huracanes, de junio a noviembre.
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