Cruz Bay es el pueblo principal y el puerto de ferris de St. John, la más pequeña de las tres islas principales de las Islas Vírgenes de Estados Unidos, y la puerta del Parque Nacional de las Islas Vírgenes. La isla está a unos 6 kilómetros al este de St. Thomas y a una distancia parecida al suroeste de Tortola, en las Islas Vírgenes Británicas, y abarca apenas unos 50 kilómetros cuadrados de colinas verdes y empinadas, bahías resguardadas y arrecifes de coral.
Lo que distingue a St. John es cuánto de ella está protegido: desde 1956, cerca del 60 por ciento de su territorio pertenece al parque nacional, junto con grandes zonas del mar que la rodea. Por eso no hay aeropuerto, ni hoteles en altura ni grandes pueblos, pero sí muchas playas de arena blanca, senderos de esnórquel y ruinas de plantaciones a las que se llega con caminatas cortas. Cruz Bay, con restaurantes, tiendas y el centro de visitantes del parque, conviene a quien quiere ir a pie al ferri, mientras que las villas en alquiler vacacional en las colinas y el tranquilo pueblo de Coral Bay son ideales para parejas y familias que buscan calma.
Cruz Bay es la base más práctica: los ferris desde St. Thomas llegan a sus muelles, el centro de visitantes del parque está a pocos pasos, y hay restaurantes, tiendas y taxis a mano. Los apartamentos y condominios del pueblo y sus alrededores convienen a quien no tendrá auto y a las estancias cortas.
La mayoría de los alquileres vacacionales de la isla son villas en las laderas, muchas con piscina y amplias vistas al mar. Las del lado norte quedan cerca de las playas más conocidas del parque, Trunk Bay, Cinnamon Bay y Maho Bay, aunque las carreteras para llegar son empinadas y sinuosas. Coral Bay, en el lado este, fue el puerto principal de la isla en la época colonial y hoy es una comunidad relajada con algunos lugares para comer, un fondeadero protegido y fácil acceso a la costa sur y al East End, ideal para estancias largas y tranquilas. Dentro del parque, el campamento de Cinnamon Bay ofrece acampada sencilla y cabañas junto a la arena.
El parque se creó en 1956, después de que la fundación Jackson Hole Preserve, de Laurance Rockefeller, donara sus tierras en St. John con la condición de protegerlas del desarrollo. Hoy abarca cerca del 60 por ciento de la isla, más de 2.200 hectáreas de mar adyacente y casi toda la isla Hassel, frente a St. Thomas, y en 2001 el Monumento Nacional de los Arrecifes de Coral de las Islas Vírgenes amplió la protección a miles de hectáreas más de arrecifes alrededor de St. John.
Dentro del parque, el sendero de Reef Bay recorre más de 9 kilómetros ida y vuelta entre bosque y ruinas de ingenios azucareros hasta unos petroglifos taínos tallados junto a una poza alimentada por un manantial, una caminata exigente pero gratificante. El corto sendero de Lind Point sale detrás del centro de visitantes de Cruz Bay y llega a Honeymoon Beach. Bordeaux Mountain, con 389 metros, es el punto más alto de la isla. Aquí viven burros salvajes, venados, iguanas y muchas aves, y los murciélagos son los únicos mamíferos terrestres nativos.
La costa norte de St. John es una cadena de bahías dentro del parque. Trunk Bay tiene un sendero submarino de esnórquel a lo largo de su arrecife, además de socorristas e instalaciones. Cinnamon Bay es larga y ancha, con deportes acuáticos y un sendero entre las ruinas de un ingenio. Maho Bay tiene arena suave y agua tranquila y poco profunda sobre praderas marinas, donde a menudo se ven tortugas y rayas, por lo que gusta mucho a familias y principiantes.
En la costa sur, más seca, Salt Pond Bay, a la que se llega por un sendero corto desde la carretera al sur de Coral Bay, tiene arrecifes a ambos lados para hacer esnórquel, y desde allí el sendero de Ram Head recorre unos 1,6 kilómetros por una península rocosa hasta el punto más austral de la isla. Los arrecifes están protegidos: no toques el coral, usa boyas de amarre en lugar de anclas y sigue las indicaciones del parque sobre protector solar y fauna.
St. John está habitada desde hace miles de años, y los objetos y petroglifos taínos muestran asentamientos desde alrededor del siglo VIII hasta poco antes de la llegada de los europeos. Colón pasó frente a ella en 1493 sin desembarcar. Colonos daneses procedentes de St. Thomas llegaron en 1717, Dinamarca reclamó formalmente la isla en 1718, y para 1733 más de cien plantaciones cultivaban caña y algodón con mano de obra africana esclavizada.
Ese año, personas akwamu esclavizadas tomaron el fuerte danés de Coral Bay e iniciaron una rebelión que duró unos seis meses, hasta la llegada de tropas francesas desde Martinica; el parque la recuerda como uno de los primeros grandes levantamientos de este tipo en América. Dinamarca emancipó a la población esclavizada en 1848, las plantaciones decayeron y en 1917 Estados Unidos compró las Indias Occidentales Danesas por 25 millones de dólares. Las ruinas del ingenio y del molino de viento de la plantación Annaberg, fundada en 1731, explican hoy esa historia, y Cruz Bay, fundada en 1766, conserva su antigua Battery junto al puerto.
St. John no tiene aeropuerto. La mayoría de los visitantes vuela al Aeropuerto Cyril E. King (STT), en St. Thomas, toma un taxi hasta Red Hook, en el extremo este de esa isla, y luego el ferri a Cruz Bay, una travesía corta y frecuente; también hay ferris menos frecuentes desde Charlotte Amalie. Las barcazas para autos cruzan desde Red Hook durante el día, y los ferris unen Cruz Bay con Tortola y otras Islas Vírgenes Británicas, lo que implica pasar aduana y migración.
En la isla, los taxis abundan en Cruz Bay, y un autobús público circula entre Cruz Bay y Salt Pond Bay por Centerline Road. Un auto de alquiler, por lo general con tracción en las cuatro ruedas, da más libertad para llegar a playas y villas, pero las carreteras son estrechas, empinadas y con curvas cerradas, y se conduce por la izquierda. La moneda es el dólar estadounidense, y los ciudadanos de Estados Unidos que llegan desde St. Thomas no necesitan pasaporte.
St. John es cálida todo el año, con una temperatura media de unos 26 grados, poca diferencia entre verano e invierno y alisios constantes, más fuertes en invierno. La lluvia anual ronda los 1.400 milímetros, y los meses más secos, de diciembre a abril, son también la temporada alta, así que conviene reservar las villas con mucha antelación para esas fechas.
El resto del año coincide con la temporada de huracanes del Atlántico, de junio a noviembre, cuando suele ser más fácil encontrar alquiler. En septiembre de 2017, los huracanes Irma y María, ambos de categoría 5, golpearon las Islas Vírgenes con dos semanas de diferencia y dañaron casas, bosques y arrecifes; el parque nacional reabrió sus carreteras, senderos y playas en diciembre de ese año, aunque la reconstrucción de la isla tomó mucho más tiempo. Un seguro de viaje y planes flexibles son recomendables a fines del verano y en otoño, mientras que mayo y junio suelen traer mar en calma y menos visitantes.
Se vuela al Aeropuerto Cyril E. King (STT), en St. Thomas, se toma un taxi hasta Red Hook y luego el ferri a Cruz Bay, una travesía corta con salidas frecuentes durante el día. También hay ferris desde Charlotte Amalie, y barcazas que llevan autos desde Red Hook durante el día.
Los ciudadanos de Estados Unidos que viajan desde el territorio continental o Puerto Rico a St. Thomas y St. John no necesitan pasaporte, porque las islas son territorio estadounidense. Sí hace falta si se toma un ferri hacia o desde las Islas Vírgenes Británicas, y otras nacionalidades siguen las normas de entrada de Estados Unidos.
Cruz Bay conviene a quien quiere ir a pie a restaurantes, tiendas y al ferri. Las villas en las colinas cercanas a la costa norte son ideales para familias y parejas que quieren llegar rápido a Trunk Bay, Cinnamon Bay y Maho Bay. Coral Bay es para estancias largas y tranquilas en el lado este.
Cerca del 60 por ciento del territorio de St. John pertenece al Parque Nacional de las Islas Vírgenes, creado en 1956, que además protege grandes zonas del mar circundante. Desde 2001, el Monumento Nacional de los Arrecifes de Coral de las Islas Vírgenes protege más arrecifes alrededor de la isla.
Depende de dónde te alojes. En Cruz Bay puedes moverte en taxi, en el autobús público y a pie. Las villas de las colinas y las playas de las costas norte y sur son mucho más accesibles con un auto de alquiler, normalmente con tracción en las cuatro ruedas. No olvides que aquí se circula por la izquierda.
De diciembre a abril es la temporada más seca y concurrida, con brisa constante y la mayor demanda de villas. La temporada de huracanes del Atlántico va de junio a noviembre, cuando es más fácil encontrar alquiler aunque puede haber tormentas. Mayo y junio suelen ser un buen término medio.
Trunk Bay es conocida por su sendero submarino señalizado, y el agua tranquila y poco profunda de Maho Bay es buena para ver tortugas marinas. Salt Pond Bay, en la costa sur, tiene arrecifes a ambos lados de la bahía. Las condiciones cambian con el tiempo, así que revisa el mar antes de entrar.
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