Gustavia

Gustavia es la capital y el puerto de San Bartolomé, conocida como St. Barts, una pequeña isla francesa del noreste del Caribe, y esta guía recorre toda la isla. Saint-Barthélemy, su nombre oficial, está a unos 30 kilómetros al sureste de San Martín y abarca apenas unos 25 kilómetros cuadrados de colinas volcánicas empinadas, rodeadas de arrecifes poco profundos y de unas dos docenas de calas, casi todas llamadas anse.

La isla tiene una historia poco común: fue colonia sueca durante casi un siglo, y Gustavia conserva el nombre del rey Gustavo III, algunos fuertes y edificios de piedra de la época sueca y una cuadrícula de calles trazada en ese periodo. Hoy San Bartolomé es una colectividad de ultramar de Francia con fama de destino exclusivo, y la mayoría de los visitantes se aloja en villas privadas repartidas por las colinas, junto a un número menor de apartamentos y casitas en alquiler vacacional. Gustavia conviene a quien quiere restaurantes y el puerto a pie, Saint-Jean y Flamands a familias que priorizan la playa, y el este, más tranquilo, en torno a Grand Cul-de-Sac y Lorient, a quien busca espacio y deportes acuáticos.

Dónde alojarse en San Bartolomé

Casi todo el alojamiento de San Bartolomé está en villas privadas, varios cientos de ellas en alquiler, desde casitas compactas hasta grandes casas con piscina en las laderas. Gustavia, alrededor de su puerto en forma de U, conviene a parejas y estancias cortas: restaurantes, tiendas, el muelle de ferris y Shell Beach quedan a poca distancia a pie, aunque el pueblo se llena cuando los yates abarrotan el puerto en invierno.

Saint-Jean, en el centro de la isla junto al aeropuerto, tiene una playa curva apta para deportes acuáticos y es una base práctica para familias. En la costa norte, Flamands tiene una playa de arena muy ancha, y justo al lado está la resguardada Petite Anse, popular entre los niños de la isla. Al este, Grand Cul-de-Sac se asoma a una laguna poco profunda con instalaciones para deportes acuáticos, y la cercana Lorient tiene una playa larga, con sombra y más tranquila. El agreste sureste, en Toiny, y las colinas de Vitet son lo más apartado, con villas para quien busca privacidad y no le importa manejar.

Gustavia y los años suecos

Colón avistó la isla en 1493, y se cree que los indígenas que la visitaban antes la llamaban Ouanalao, aunque la falta de agua dulce y los suelos pobres impidieron un asentamiento permanente. Los colonos franceses llegaron en 1648, y la isla pasó por manos francesas y británicas hasta que Luis XVI la cedió a Suecia en 1784 a cambio de derechos comerciales en Gotemburgo. Los suecos rebautizaron el puerto, entonces llamado Le Carénage, en honor de Gustavo III y lo declararon puerto libre, que prosperó con el comercio durante las guerras de fines del siglo XVIII.

Un huracán en 1850 y un incendio en 1852 golpearon duramente la economía, y tras un referéndum en 1877 Suecia devolvió la isla a Francia en 1878. Quedan huellas: las tres coronas del escudo de la isla, las ruinas del fuerte Gustav junto al faro y del fuerte Karl sobre Shell Beach, la iglesia anglicana de piedra de 1855 y el museo territorial en la antigua Wall House de La Pointe.

Playas y mar

San Bartolomé tiene unas 22 playas públicas, de las que unas 15 son aptas para nadar, repartidas entre la costa de sotavento, más tranquila, y la de barlovento, donde algunas bahías están protegidas por colinas y arrecifes. Shell Beach, o Anse de Grand Galet, está a las afueras de Gustavia y se cubre de pequeñas conchas. Anse du Gouverneur y Anse de Grande Saline, en la costa sur, son amplias y sin construcciones, y las salinas pantanosas detrás de Saline atraen aves. A Anse du Colombier, en el noroeste, solo se llega a pie o en barco.

En el lado expuesto al viento, Grand Cul-de-Sac es buena para principiantes en deportes acuáticos, mientras que Anse Toiny tiene corrientes fuertes y solo es apta para surfistas con experiencia. Gran parte de la costa está dentro de la reserva natural marina de la isla, más de 1.000 hectáreas en cinco zonas que protegen arrecifes, praderas marinas y tortugas; en la reserva está prohibido fondear, y hay boyas de amarre en bahías como Colombier.

Vida y cultura de la isla

Los habitantes de San Bartolomé son ciudadanos franceses, y muchos descienden de los primeros colonos de Normandía, Bretaña, Poitou y otras regiones del oeste de Francia. El francés es la lengua oficial, pero la isla tiene también sus propias hablas, como un patois local, un criollo y una variedad de inglés hablada desde hace siglos en Gustavia; en la mayoría de hoteles y restaurantes se entiende el inglés. En el pueblo de Corossol se mantiene la tradición de tejer sombreros y bolsos con hojas de palma.

El calendario incluye un festival de música en enero, un carnaval en las semanas previas a la Cuaresma que termina el Miércoles de Ceniza con la quema simbólica de Vaval, el rey del carnaval, en Shell Beach, y un Festival de Gustavia en agosto. El Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre, se encienden cientos de velas por toda la isla al anochecer. La moneda es el euro, y como en Francia continental, tiendas y restaurantes siguen costumbres francesas, incluidos los almuerzos largos.

Cómo llegar y moverse

El Aeropuerto Gustaf III (SBH), también llamado Rémy de Haenen, en Saint-Jean, tiene una pista de apenas unos 646 metros que termina en la playa, por lo que solo admite aviones pequeños de hasta unos 19 pasajeros, y los pilotos necesitan una formación especial para aterrizar. La mayoría de los viajeros conecta en el Aeropuerto Internacional Princesa Juliana (SXM), en San Martín, a un vuelo corto, o en Guadalupe y otras islas cercanas. Varios servicios de ferri cruzan también desde San Martín, con salidas desde Marigot, Simpson Bay y Philipsburg.

En la isla, las carreteras son estrechas, empinadas y sinuosas, y el estacionamiento en Gustavia y Saint-Jean es escaso, por eso abundan los autos pequeños. Se conduce por la derecha. Un auto de alquiler es la forma habitual de llegar a villas y playas, ya que el transporte público es muy limitado, y se pueden reservar taxis para salir de noche. Las distancias son cortas: casi toda la isla queda a unos 15 o 20 minutos en auto de Gustavia.

Clima y cuándo ir

San Bartolomé es soleada casi todo el año y bastante seca para ser una isla caribeña, con temperaturas medias de unos 25 grados y máximas diurnas que llegan a unos 32. Los alisios mantienen la humedad moderada. El lado este es más verde y lluvioso que el oeste, y la lluvia media ronda los 1.000 milímetros al año. De diciembre a abril es la temporada seca y la temporada turística principal, cuando las villas se reservan con mucha antelación, sobre todo en Navidad y Año Nuevo.

De mayo a noviembre es la temporada más cálida y lluviosa, que coincide con la de huracanes del Atlántico, de junio a noviembre. El huracán Irma golpeó la isla en septiembre de 2017 y causó daños graves, aunque la recuperación fue rápida y a comienzos de 2018 el transporte y la electricidad ya funcionaban en gran parte. Ballenas y delfines pueden verse frente a la costa durante su migración, más o menos de diciembre a mayo, y la primavera es buena época por el mar en calma y la mayor disponibilidad.

Bueno saber

¿Cómo se llega a San Bartolomé?

La mayoría de los visitantes vuela al Aeropuerto Internacional Princesa Juliana (SXM), en San Martín, y toma un vuelo corto al Aeropuerto Gustaf III (SBH) o un ferri desde Marigot, Simpson Bay o Philipsburg. También hay avionetas desde Guadalupe y otras islas cercanas, porque la pista solo admite aviones pequeños.

¿Cuál es la mejor zona para alojarse en San Bartolomé?

Gustavia conviene a parejas que quieren restaurantes, tiendas y el puerto a pie. Saint-Jean y Flamands son ideales para familias que priorizan la playa, y Grand Cul-de-Sac y Lorient, en el este, son más tranquilas y con deportes acuáticos cerca. Casi todo son villas privadas, así que la vista y la piscina pesan tanto como la zona.

¿Cuál es la mejor época para visitar San Bartolomé?

De diciembre a abril es la temporada seca y la más concurrida, sobre todo en Navidad y Año Nuevo, cuando las villas se reservan con mucha antelación. De mayo a noviembre hace más calor y llueve más, y la temporada de huracanes va de junio a noviembre. Abril, mayo y el comienzo del verano suelen traer mar en calma.

¿Las playas de San Bartolomé son públicas?

Sí. La isla tiene unas 22 playas públicas, de las que unas 15 son buenas para nadar. A algunas, como Anse du Colombier, solo se llega a pie o en barco, y Anse Toiny tiene corrientes fuertes, apta solo para surfistas expertos, así que conviene revisar las condiciones antes de bañarse.

¿Hace falta auto en San Bartolomé?

En la mayoría de los casos, sí. El transporte público es muy limitado y las villas están repartidas por colinas empinadas, así que lo habitual es alquilar un auto pequeño. Las carreteras son estrechas y sinuosas y cuesta estacionar en Gustavia y Saint-Jean. Se conduce por la derecha, y se pueden reservar taxis para la noche.

¿Qué moneda se usa en San Bartolomé?

San Bartolomé forma parte de Francia y usa el euro. En tiendas y restaurantes a menudo se aceptan dólares estadounidenses, y las tarjetas son de uso común, pero los precios se fijan en euros y el cambio puede darse en euros.

¿Por qué Gustavia tiene un nombre sueco?

Francia cedió la isla a Suecia en 1784, y los suecos rebautizaron el puerto en honor del rey Gustavo III y lo declararon puerto libre. Suecia devolvió la isla a Francia en 1878 tras un referéndum, pero el nombre, las tres coronas del escudo y varios fuertes de la época sueca se conservan.

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Fuentes (5)