Bangkok, capital de Tailandia, es una ciudad de unos nueve millones de habitantes en el delta del Chao Phraya. Es famosa por sus templos dorados, su comida callejera y sus mercados. El rey Rama I la convirtió en capital en 1782, cuando trasladó la corte desde Thonburi, en la otra orilla, a la isla de Rattanakosin, donde aún se alzan el Gran Palacio y algunos de los templos más venerados del país.
Más allá del antiguo barrio real, la ciudad se extiende en distritos de negocios, calles comerciales, barrios junto a los canales y mercados nocturnos, unidos por el Skytrain, el metro y los barcos del río. Los viajeros vienen por los templos y palacios, por una cocina que va del puesto callejero al restaurante junto al río, por las compras y por la energía de la ciudad, y muchos la usan como punto de partida para recorrer Tailandia. Hay muchos apartamentos y condominios cerca de las líneas de tren, así que es fácil elegir una base a la medida del viaje, de una estancia tranquila junto al río a un rascacielos en pleno Sukhumvit.
La ribera del Chao Phraya, en torno a la calle Charoen Krung, conviene a quien busca vistas y paseos fáciles en barco hasta el casco antiguo. Rattanakosin y el vecino Banglamphu, alrededor de Khao San Road, dejan el Gran Palacio y los principales templos a poca distancia a pie, y gustan a mochileros y a quienes visitan la ciudad por primera vez.
Silom y Sathon forman el principal distrito de negocios, cerca del parque Lumphini y con buen servicio de Skytrain y metro. Sukhumvit, hacia el este, ofrece la mayor oferta de apartamentos y condominios, con calles laterales (soi) llenas de restaurantes y tiendas; Thong Lo y Ekkamai, más adelante, son más residenciales. Ari, al norte, es un barrio local y tranquilo de cafés.
La Ley de Hoteles de Tailandia de 2004 abarca los negocios que ofrecen alojamiento temporal a cambio de pago, y muchos condominios de la ciudad fijan sus propias normas sobre estancias cortas, así que conviene revisar las reglas vigentes antes de reservar.
El Gran Palacio, iniciado cuando la capital se trasladó a Rattanakosin en 1782, fue residencia real durante generaciones y todavía acoge ceremonias de Estado. Dentro de sus muros, Wat Phra Kaew guarda el Buda de Esmeralda, una imagen profundamente venerada. Justo al sur, Wat Pho alberga un Buda reclinado de 46 metros de largo y una escuela de medicina y masaje tradicional tailandés. Un corto ferri desde el muelle de Tha Tien cruza hasta Wat Arun, el Templo del Amanecer, en la orilla de Thonburi.
Cerca están el Museo Nacional y el Museo de Siam, que explican la historia tailandesa; el segundo, con salas modernas e interactivas. Cubra hombros y rodillas en todos los templos y quítese los zapatos antes de entrar en las salas. Si alguien en la puerta de un templo le dice que está cerrado y le ofrece otro recorrido, compruébelo usted mismo en la entrada.
La comida callejera es parte de la vida diaria, y Yaowarat, la calle principal del barrio chino, se llena de puestos y comensales cada noche; el metro para en Wat Mangkon, en pleno barrio. Entre los platos que vale la pena probar están el pad thai, la sopa tom yum, el curry verde, los fideos de barco y el mango con arroz glutinoso.
El mercado de fin de semana de Chatuchak, en el norte de la ciudad, es un enorme laberinto de puestos de ropa, artesanía, plantas y comida, y Pak Khlong Talat, cerca del casco antiguo, es el mercado de flores. En la orilla de Thonburi, las lanchas de cola larga recorren los khlongs (canales), bordeados de casas de madera y pequeños templos. Bang Krachao, un meandro verde del río al sur del centro, con pocos edificios altos, atrae a ciclistas que buscan escapar del tráfico.
Ayutthaya, capital de Siam desde 1351 hasta su destrucción en 1767, queda al norte de Bangkok y es una excursión de un día sencilla en tren o por carretera. Sus templos en ruinas, chedis de ladrillo e imágenes de Buda forman una ciudad histórica inscrita por la UNESCO en 1991, y muchos visitantes la recorren en bicicleta.
Al oeste, Kanchanaburi es conocida por el puente sobre el río Khwae Yai del Ferrocarril de la Muerte, construido por prisioneros de guerra y trabajadores forzados durante la Segunda Guerra Mundial, con cementerios y museos de guerra cerca. Al suroeste, el mercado flotante de Damnoen Saduak y el mercado sobre las vías de Mae Klong, donde los puestos se retiran al paso del tren, suelen visitarse el mismo día. Para ir a la playa, Pattaya y Hua Hin quedan a pocas horas por carretera.
Bangkok tiene dos aeropuertos internacionales. El aeropuerto Suvarnabhumi (BKK), a unos 25 kilómetros al este del centro, recibe la mayoría de los vuelos de largo recorrido y se une a la ciudad por el Airport Rail Link. El aeropuerto internacional Don Mueang (DMK), en el norte de la ciudad, atiende muchos vuelos de bajo costo y nacionales.
El BTS Skytrain, inaugurado en 1999 con sus líneas Sukhumvit y Silom, y el metro MRT son las formas más rápidas de evitar el tráfico, y la estación de metro Sanam Chai sirve al casco antiguo. Los barcos Chao Phraya Express paran en muelles a lo largo del río, y pequeños ferris cruzan de una orilla a otra. Los taxis deben usar el taxímetro, y las aplicaciones de transporte y los tuk-tuks completan la oferta. Manejar en la ciudad rara vez compensa: el tráfico es denso y se circula por la izquierda.
Bangkok tiene un clima tropical de sabana con tres grandes temporadas. Los meses más frescos y secos, de noviembre a febrero aproximadamente, son los más agradables y los de más visitantes. El calor aumenta de marzo a mayo, y la temporada de lluvias va de mediados de mayo a octubre más o menos, con aguaceros fuertes pero a menudo breves, inundaciones ocasionales en las calles y parques más verdes. La temperatura media anual ronda los 29 °C.
Songkran, el Año Nuevo tailandés a mediados de abril, convierte buena parte de la ciudad en una alegre batalla de agua. En Loi Krathong, por lo general en noviembre, se dejan pequeñas ofrendas flotantes en el río y en los lagos de los parques. La contaminación por partículas finas suele aumentar en la temporada seca: consulte la calidad del aire si tiene algún problema respiratorio.
De noviembre a febrero es el periodo más agradable, cálido pero menos húmedo, con poca lluvia y Loi Krathong en noviembre. De marzo a mayo es la etapa más calurosa e incluye Songkran a mediados de abril, y de mediados de mayo a octubre es la temporada de lluvias, con tormentas cortas e intensas.
Quien visita la ciudad por primera vez y quiere ir a pie a los templos suele elegir Rattanakosin o Banglamphu, y la ribera conviene para un ritmo más tranquilo con paseos en barco. Sukhumvit y Silom concentran la mayor oferta de apartamentos y condominios con acceso al Skytrain, y Ari y Thong Lo son opciones más tranquilas y residenciales.
El aeropuerto Suvarnabhumi (BKK) está a unos 25 kilómetros al este del centro. El Airport Rail Link une la terminal con la ciudad, el Skytrain y el metro, y hay taxis con taxímetro y autos de aplicación a cualquier hora. En horas pico el trayecto por carretera puede alargarse mucho.
Hay muchos apartamentos y condominios ofrecidos a viajeros, pero la Ley de Hoteles de Tailandia de 2004 abarca los negocios que ofrecen alojamiento temporal a cambio de pago, y los condominios suelen fijar sus propias normas sobre estancias cortas. Revise las reglas vigentes y las del edificio antes de reservar.
Con tres días se ven el Gran Palacio, Wat Pho y Wat Arun, un paseo por el río, el barrio chino y algún mercado. Con cuatro o cinco días queda tiempo para una excursión a Ayutthaya o Kanchanaburi, y muchos viajeros vuelven a Bangkok entre otras etapas por Tailandia.
Cubra hombros y rodillas: lo más seguro son pantalones largos o falda larga y una blusa o camisa con mangas, y no se admite ropa transparente. Hay que quitarse los zapatos antes de entrar en las salas, así que conviene un calzado fácil de quitar. El Gran Palacio aplica su código de vestimenta con rigor en la entrada.
Tailandia usa el baht tailandés (THB). Las tarjetas se aceptan en tiendas, centros comerciales y muchos restaurantes, y los pagos con el celular son comunes, pero el efectivo sigue siendo útil para la comida callejera, los mercados, los tuk-tuks y los barcos. Hay cajeros por todas partes, y las tarjetas extranjeras suelen pagar comisión.
Investigada y redactada con ayuda de inteligencia artificial, y verificada con las fuentes que se indican abajo. Última revisión: .