Kauai es una de las islas principales más antiguas de Hawái, una isla verde y montañosa conocida como la Isla Jardín por su selva, sus acantilados y sus cañones. Millones de años de erosión han esculpido el cañón de Waimea, al que a menudo llaman el Gran Cañón del Pacífico, y los acantilados acanalados de la costa de Nā Pali, que ninguna carretera atraviesa. Es la cuarta isla más grande del archipiélago, con unos 73.000 habitantes y un ritmo tranquilo de pueblo.
Los visitantes suelen elegir entre tres bases. La soleada costa sur, alrededor de Poʻipū, es ideal para la playa y las familias. La exuberante costa norte, con Princeville y Hanalei, es la puerta de Nā Pali y tiene algunas de las bahías más bellas. El lado este, llamado Costa Real de los Cocoteros, queda entre ambas, cerca del aeropuerto de Līhuʻe. Hay condominios, cabañas de playa y casas amplias en alquiler vacacional, pero el condado limita dónde pueden operar los alquileres de corta estancia, así que conviene elegir uno con permiso.
Poʻipū, en la costa sur, es la base más soleada, con condominios turísticos, casas de vacaciones y el parque de playa de Poʻipū, uno de los preferidos por las familias. Muy cerca, el antiguo pueblo de Kōloa conserva comercios y edificios de la época de las plantaciones. Es ideal para una primera visita, para el invierno y para quien quiere buen tiempo de playa casi asegurado.
Princeville, sobre un acantilado frente a la bahía de Hanalei, ofrece condominios y casas con vistas al mar y a la montaña, y el pueblo de Hanalei, abajo, tiene cabañas cerca de la bahía, de los campos de taro y de la carretera a Hāʻena. La costa norte es el escenario más espectacular, pero también el más lluvioso, y su mar es bravo en invierno.
El lado este, de Līhuʻe a Kapaʻa pasando por Wailua, es la opción más céntrica, con servicios, un sendero costero para caminar o pedalear y trayectos cortos hacia el norte y el sur. Conviene a quien quiere recorrer toda la isla.
La costa de Nā Pali es un paraje salvaje de acantilados verdes y valles colgantes, protegido como parque estatal Nā Pali Coast State Wilderness Park. Se puede conocer de tres maneras: a pie por el sendero Kalalau, en barco desde el lado oeste o desde el aire. El sendero empieza en el parque estatal de Hāʻena, al final de la carretera del norte. El primer tramo, de unos 3 kilómetros hasta la playa de Hanakāpīʻai, es una caminata exigente; para seguir más allá hace falta un permiso estatal de acampada.
El parque de Hāʻena exige reserva previa de entrada y estacionamiento a la mayoría de los no residentes, y los permisos se agotan pronto. En el camino, la bahía de Hanalei forma una amplia media luna al pie de las montañas, el valle de Hanalei produce buena parte del taro de Hawái y el refugio nacional de vida silvestre de Kīlauea Point protege aves marinas junto a su faro.
En el seco lado oeste, el cañón de Waimea se adentra unos 16 kilómetros en la isla y alcanza cerca de 900 metros de profundidad. Lo talló el río Waimea, alimentado por las lluvias intensas del monte Waiʻaleʻale, la cumbre central de la isla. Una carretera sinuosa sube desde el pueblo de Waimea, entre miradores del cañón, hasta el parque estatal de Kōkeʻe, con bosque fresco de altura, senderos y vistas sobre el valle de Kalalau.
El oeste es también el corazón histórico de Kauai. El capitán James Cook desembarcó en Waimea el 20 de enero de 1778, el primer contacto europeo registrado con Hawái, y cerca de la desembocadura del río quedan las ruinas de un fuerte ruso construido en 1817. El parque de playa Salt Pond tiene aguas más tranquilas, y la carretera sigue hasta las largas y remotas arenas de Polihale. Las carreteras de montaña y los parques estatales a veces cierran tras las tormentas: consulte antes de subir.
Las playas de Kauai cambian con las estaciones. En verano la costa norte suele estar lo bastante tranquila para nadar y hacer esnórquel en bahías como Hanalei, mientras que en invierno las grandes marejadas la convierten en un lugar para mirar el oleaje, no para meterse al agua. En invierno la costa sur, en torno a Poʻipū, suele ser la opción más tranquila, y el parque de playa de Poʻipū tiene una zona protegida muy popular entre los niños.
En el lado este, remar en kayak por el río Wailua es un clásico, la cascada ʻŌpaekaʻa se ve desde un mirador junto a la carretera y el sendero Ke Ala Hele Makālae bordea la costa cerca de Kapaʻa. En el sur, el géiser marino de Spouting Horn y los jardines de Lāwaʻi son visitas sencillas. Los vuelos en helicóptero sobre Waimea y Nā Pali muestran valles sin acceso por carretera. Nade en playas con salvavidas: las corrientes son fuertes.
Kauai fue poblada por navegantes polinesios y tuvo su propio linaje de jefes. Cuando Kamehameha I unificó las demás islas, Kauai, bajo su gobernante Kaumualiʻi, mantuvo su independencia y se unió al reino por acuerdo en 1810, no por conquista, algo que todavía enorgullece a la isla. La llegada de Cook en 1778 la abrió a barcos extranjeros, misioneros y, más tarde, plantaciones de azúcar que trajeron trabajadores de Asia, Portugal y otros lugares.
En septiembre de 1992, el huracán Iniki golpeó directamente la isla y causó daños graves, seguidos de una larga recuperación. Hoy sus paisajes son conocidos por muchas películas, entre ellas Jurassic Park y Los descendientes. El respeto por la tierra y la comunidad es profundo: obedezca los cierres y los avisos de propiedad privada, no se salga de los senderos y no se lleve arena, piedras ni coral.
El Aeropuerto de Līhuʻe (LIH), en la costa sureste, es el único aeropuerto comercial de la isla, con vuelos desde Honolulu y otras islas y conexiones directas con varias ciudades del continente estadounidense. Desde allí, Poʻipū queda a unos 25 minutos en auto, Kapaʻa a unos 15 o 20 minutos y Princeville a entre 45 minutos y una hora, según el tráfico en Kapaʻa.
Alquilar un carro es lo más práctico. Una carretera principal va de Līhuʻe hacia el norte hasta Hāʻena y otra hacia el sur y el oeste hasta Waimea y Polihale; como ninguna atraviesa la costa de Nā Pali, no es posible dar la vuelta completa a la isla. Los autobuses del condado unen los pueblos principales, pero no están pensados para ir de playa en playa. Como en todo Hawái, se paga en dólares estadounidenses y rige la hora de Hawái-Aleutianas.
Kauai es cálida todo el año, con temperaturas de unos 23 a 27 °C a nivel del mar. La lluvia cae sobre todo en las montañas y en la costa norte; el monte Waiʻaleʻale registra en promedio unos 11.700 milímetros al año y suele citarse entre los lugares más lluviosos del planeta. El verano trae mar en calma, el invierno grandes olas en el norte, y la primavera y el otoño suelen equilibrar buen tiempo y menos gente. La temporada de huracanes del Pacífico central abarca de junio a noviembre.
El condado de Kauai permite los alquileres vacacionales de corta estancia sobre todo dentro de las Áreas de Destino Turístico designadas, como partes de Poʻipū, Princeville, Kapaʻa y Līhuʻe. Fuera de esas áreas, las casas unifamiliares solo pueden operar con un certificado de uso no conforme, concedido únicamente a alquileres que ya funcionaban a comienzos de 2008 y renovado cada año, y sus anuncios deben mostrar el número de permiso. Busque ese número y consulte las normas vigentes.
La costa sur, alrededor de Poʻipū, es más soleada y suele estar más tranquila en invierno, ideal para familias y días de playa. La costa norte, en Princeville y Hanalei, es más verde y espectacular, con bahías tranquilas en verano pero mar bravo en invierno. El lado este es un punto medio para recorrer ambas.
Hay tres formas: caminar el sendero Kalalau desde el parque estatal de Hāʻena, tomar un paseo en barco desde el oeste o volar en helicóptero. La mayoría de los no residentes necesita reserva previa para entrar en Hāʻena, y para pasar de la playa de Hanakāpīʻai hace falta un permiso estatal de acampada.
No se puede dar la vuelta completa, porque ninguna carretera cruza la costa de Nā Pali. Ir de Hāʻena, en el norte, hasta Polihale, en el oeste, toma unas tres horas sin paradas. La mayoría de los visitantes recorre un lado de la isla por día.
La primavera y el otoño suelen reunir buen tiempo, menos gente y un mar moderado. El verano es mejor para nadar en la costa norte, mientras que el invierno trae allí grandes olas y más lluvia, aunque el sur sigue agradable. Kauai tiene clima de playa todo el año.
El Aeropuerto de Līhuʻe (LIH) es el único aeropuerto comercial de la isla. Recibe vuelos desde Honolulu y otras islas, además de vuelos directos desde varias ciudades del continente estadounidense. La mayoría de las zonas turísticas quedan a menos de una hora en auto.
Con cinco a siete días se puede dedicar una jornada al cañón de Waimea y Kōkeʻe, otra a la costa norte con Hanalei y quizá una caminata en Nā Pali, una salida en barco o helicóptero y tiempo de playa. Con menos días, conviene alojarse en el lado este.
Sí. El parque de playa de Poʻipū tiene una zona protegida para nadar, el río Wailua permite remar con calma y los miradores del cañón de Waimea se alcanzan fácilmente en auto. Elija playas con salvavidas y evite nadar en la costa norte en invierno, cuando el oleaje puede ser peligroso.
Sí, donde están permitidos. El condado autoriza los alquileres de corta estancia sobre todo dentro de las Áreas de Destino Turístico, y las casas fuera de ellas necesitan un certificado de uso no conforme renovado cada año. Los anuncios legales muestran un número de permiso; consulte las normas vigentes del condado.
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