Copenhague, la capital de Dinamarca, es una ciudad portuaria compacta en la costa este de la isla de Selandia, con una parte sobre la isla de Amager. Mira al Øresund, el estrecho que separa Dinamarca de Suecia, y desde 2000 el puente de Øresund la une por carretera y ferrocarril con Malmö. El municipio tiene más de 640.000 habitantes y el área urbana, alrededor de 1,4 millones.
Los viajeros llegan atraídos por un perfil de agujas de iglesias más que de rascacielos, por sus palacios reales y canales, por los Jardines de Tivoli y las casas de colores de Nyhavn, y por una ciudad pensada para la bicicleta y el agua, donde en verano la gente se baña en el puerto. El centro histórico se recorre a pie y los barrios que lo rodean tienen cada uno su propio carácter. Buena parte de los residentes vive en apartamentos, así que un alquiler vacacional es una base natural para parejas, familias y estancias largas, aunque Dinamarca limita los días al año en que una vivienda puede alquilarse. Castillos, playas y Suecia quedan al alcance de una excursión de un día.
Indre By, el centro histórico, reúne Nyhavn, la calle peatonal Strøget y los palacios de Christiansborg, Rosenborg y Amalienborg, y conviene a quien visita la ciudad por primera vez y quiere ir a pie a todo. Al otro lado del puerto, Christianshavn es un barrio de canales del siglo XVII, casas flotantes y calles tranquilas, con una estación de metro de dos líneas, ideal para parejas que buscan noches más calmadas cerca del centro.
Vesterbro, alrededor de la Estación Central, fue mucho tiempo una zona roja y hoy atrae por el Meatpacking District, su comida y su vida nocturna. Nørrebro, al noroeste pasando los lagos, es multicultural y animado, con el cementerio de Assistens como pulmón verde, y atrae a viajeros jóvenes. Østerbro es más verde y residencial, cerca de Fælledparken y de la Sirenita, y popular entre las familias. Frederiksberg, un municipio aparte rodeado por Copenhague, es tranquilo y elegante en torno a sus jardines. En Amager, Islands Brygge y Ørestad ofrecen apartamentos más nuevos, un baño en el puerto, un parque de playa y el metro al aeropuerto.
Christiansborg, en la isla de Slotsholmen, donde según la tradición nació la ciudad, alberga el Parlamento danés, la oficina del primer ministro y el Tribunal Supremo. Amalienborg, cuatro palacios de interiores rococó alrededor de un patio octogonal en el barrio dieciochesco de Frederiksstaden, es la residencia real desde que el fuego destruyó el anterior Christiansborg en 1794. Rosenborg, que Christian IV construyó desde 1606 como casa de verano, guarda las joyas de la corona en el Jardín del Rey.
Nyhavn, un canal excavado entre 1670 y 1675, tiene casas de colores vivos, y allí vivió muchos años Hans Christian Andersen. Tivoli, parque de atracciones y jardín abierto en 1843, está junto a la Plaza del Ayuntamiento. La Sirenita, bronce de Edvard Eriksen de 1913, está en el paseo de Langelinie, junto a Kastellet, una ciudadela de cinco puntas convertida en parque. Para tener vistas, suba la rampa de la Torre Redonda o la escalera exterior de la Iglesia de Nuestro Salvador. El Museo Nacional y la Galería Nacional de Dinamarca están en pleno centro.
Copenhague nació como asentamiento de pescadores y comerciantes, y su fundación se fecha por tradición en 1167, cuando el obispo Absalón levantó una pequeña fortaleza en Slotsholmen. Su antiguo nombre significaba puerto de los mercaderes. Se convirtió en la capital danesa a comienzos del siglo XV y creció con rapidez bajo Christian IV, que reinó de 1588 a 1648 y dejó Rosenborg, la Torre Redonda y el barrio de canales de Christianshavn.
El siglo XVIII trajo la peste y dos grandes incendios, en 1728 y 1795, por eso queda poco de la ciudad medieval, y también el barrio rococó de Frederiksstaden. Una flota británica bombardeó la ciudad en 1807, pero las décadas siguientes fueron la Edad de Oro danesa de la pintura, la literatura y la arquitectura neoclásica. Alemania ocupó Copenhague, junto con el resto de Dinamarca, de 1940 a 1945. En 1971 un grupo de ocupantes fundó la Ciudad Libre de Christiania en un antiguo cuartel de Christianshavn, y desde los años sesenta las calles peatonales y las ciclovías transformaron el centro, hoy famoso por ser habitable.
El Aeropuerto de Copenhague (CPH), que muchos siguen llamando Kastrup, está en Amager, a unos 8 kilómetros al sur del centro. La línea M2 del metro llega al centro en unos 15 minutos, y los trenes de largo recorrido unen la estación del aeropuerto con la Estación Central de Copenhague y, cruzando el puente de Øresund, con Malmö. La Estación Central es el nudo de los trenes hacia toda Dinamarca y el extranjero, y al puerto llegan ferris y cruceros.
Dentro de la ciudad, el metro sin conductor tiene cuatro líneas, entre ellas la Línea Circular inaugurada en 2019, y funciona integrado con el S-tog, los trenes regionales y los autobuses. Muchos habitantes se mueven en bicicleta: carriles separados recorren casi todas las calles principales y es fácil alquilar una, pero respete las costumbres locales, porque en horas pico los carriles van llenos. El centro es compacto y casi plano. Para una estancia urbana el auto rara vez compensa: el estacionamiento es escaso y el transporte público llega a las playas, los bosques del norte y las ciudades de excursión.
Kronborg, el castillo renacentista de Helsingør que Shakespeare hizo famoso como el Elsinor de Hamlet, vigila el punto más estrecho del Øresund, donde los reyes cobraban el peaje del Sund. Es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 2000 y se llega fácilmente en tren regional. Roskilde, a unos 30 kilómetros al oeste, tiene una catedral que es el principal panteón de los monarcas daneses desde el siglo XV y sitio de la UNESCO desde 1995, y su Museo de Barcos Vikingos expone cinco naves del siglo XI halladas en el fiordo.
Frederiksborg, en Hillerød, residencia de Christian IV, alberga hoy el Museo de Historia Nacional. Más cerca, Dyrehaven, bosque con ciervos rojos y gamos al norte de la ciudad, forma parte del sitio de la UNESCO Paisaje de caza a caballo de Selandia del Norte, y a su lado está Bakken, una feria que data de 1583. Al otro lado del puente, Malmö, la tercera ciudad de Suecia, es una salida sencilla; lleve pasaporte o documento de identidad, porque Suecia ha tenido controles fronterizos en algunos periodos.
Copenhague tiene un clima oceánico templado, suavizado por la corriente del Golfo, con tiempo cambiante y lluvias todo el año. Julio es el mes más cálido y soleado, con máximas medias de unos 21 °C, mientras que los inviernos son fríos y grises, con temperaturas cercanas a cero y nevadas ocasionales entre finales de diciembre y comienzos de marzo.
De finales de mayo a comienzos de septiembre es la temporada más buscada. Los días son muy largos, con más de 17 horas de luz alrededor del solsticio de verano, los baños del puerto y las playas están abiertos, y parques, terrazas y festivales se llenan: reserve con tiempo. La primavera y el comienzo del otoño son más frescos y tranquilos, buenos para la bicicleta y los museos. En invierno los días son cortos, con unas siete horas de luz a finales de diciembre, pero museos, conciertos, luces de Navidad y cafés con velas compensan la oscuridad. Lleve una capa impermeable en cualquier estación y ropa de abrigo de octubre a abril.
Dinamarca fija límites nacionales para alquilar a turistas la vivienda habitual propia. Según la Ley de Casas de Verano, una persona puede alquilar su vivienda completa de todo el año hasta 30 días por año calendario si lo hace de forma privada, o hasta 70 días si el alquiler se gestiona solo a través de una plataforma o agencia que informa los ingresos a la autoridad tributaria danesa. Los concejos municipales pueden elevar el límite para plataformas hasta 100 días. Las indicaciones del Municipio de Copenhague recogen los límites de 30 y 70 días, y el municipio también vigila la obligación de residencia, de modo que las viviendas usadas todo el año deben seguir habitadas. Las asociaciones de propietarios pueden tener normas internas más estrictas.
Un acuerdo político de enero de 2026 previó multas más altas y una supervisión más firme del alquiler corto ilegal. Para el huésped, esto explica por qué muchos anuncios son viviendas de sus propios dueños, disponibles por periodos limitados. Frederiksberg es un municipio aparte, así que consulte las normas vigentes para cada dirección.
Indre By es la mejor para una primera visita, a pie de Nyhavn, los palacios y Strøget. Christianshavn conviene a parejas que buscan canales y noches tranquilas, Vesterbro y Nørrebro a quienes buscan comida y vida nocturna, y Østerbro y Frederiksberg a las familias. Islands Brygge y Ørestad, en Amager, son prácticos para el aeropuerto y la playa.
El Aeropuerto de Copenhague (CPH), también llamado Kastrup, está en la isla de Amager, a unos 8 kilómetros al sur del centro. La línea M2 del metro llega al centro en unos 15 minutos, y hay trenes desde la estación del aeropuerto a la Estación Central de Copenhague y, por el puente de Øresund, a Malmö.
De finales de mayo a comienzos de septiembre hace más calor, con máximas de unos 21 °C en julio, días muy largos, baños del puerto abiertos y mucha vida al aire libre. La primavera y el comienzo del otoño son más tranquilos y buenos para la bicicleta. El invierno es frío y oscuro, pero las luces de Navidad, los museos y los cafés lo hacen agradable para una escapada.
Tres días alcanzan para el centro histórico, Nyhavn, los palacios, Tivoli y un paseo por los canales o el puerto. Con cuatro o cinco días puede sumar Christianshavn, las playas y los baños del puerto, y una excursión a Kronborg en Helsingør, a Roskilde o a Malmö cruzando el puente.
No. El metro, el S-tog, los trenes regionales y los autobuses cubren la ciudad y sus alrededores, y la mayoría de los residentes usa la bicicleta por carriles propios. En el centro hay poco estacionamiento. Los trenes llegan a Helsingør, Roskilde, Hillerød y Malmö, así que hasta las excursiones se hacen bien sin auto.
Dinamarca usa la corona danesa (DKK), no el euro, aunque la corona está vinculada estrechamente al euro. Las tarjetas se aceptan en casi toda la ciudad. Si cruza el puente a Malmö, recuerde que Suecia tiene su propia moneda, la corona sueca.
Sí. Los Jardines de Tivoli, el zoológico de Frederiksberg, parques como Fælledparken y el Jardín del Rey, el parque de playa de Amager y el bosque de ciervos de Dyrehaven gustan a los niños. Muchas familias eligen Østerbro, Frederiksberg o Islands Brygge, donde los apartamentos son más amplios y las calles más tranquilas.
Según la ley danesa, una persona puede alquilar a turistas su propia vivienda habitual hasta 30 días al año si lo hace de forma privada, o 70 días a través de una plataforma que informa los ingresos a la autoridad tributaria. Los municipios pueden elevar ese límite a 100 días. Consulte las normas vigentes antes de reservar o anunciar.
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