Rodney Bay es una de las principales bases vacacionales de Santa Lucía, y esta guía abarca toda la isla: dónde alojarse, qué ver y cómo moverse. Santa Lucía es una isla volcánica y montañosa del Caribe oriental, parte de las Islas de Barlovento entre Martinica y San Vicente, con selva tropical en el interior y los dos picos de los Pitons alzándose directamente del mar en la costa suroeste.
Alrededor de Rodney Bay y del antiguo pueblo pesquero de Gros Islet, cerca del extremo norte, se encuentran la playa Reduit, una gran marina, Pigeon Island y una amplia oferta de apartamentos, condominios y villas en alquiler vacacional. Más al sur, Marigot Bay es una ensenada protegida rodeada de colinas boscosas, y Soufrière, la antigua capital francesa, está junto al Área de Gestión de los Pitons, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La isla mide apenas unos 617 kilómetros cuadrados, pero sus carreteras sinuosas hacen que elegir bien la base sea importante.
Rodney Bay y Gros Islet, en el norte, son la base más cómoda para una primera visita. Rodney Bay Village concentra restaurantes, supermercados, los dos centros comerciales más grandes de la isla y la marina, con la playa Reduit a pocos minutos a pie; sus casas y apartamentos convienen a parejas y familias que quieren tenerlo todo cerca. Gros Islet conserva sus calles de pueblo pesquero y es famoso por su fiesta callejera de los viernes por la noche, mientras que en las colinas sobre la bahía hay villas con vista al mar.
Marigot Bay, a unos 6 kilómetros al suroeste de Castries, es más tranquila e ideal para navegantes y parejas que buscan una villa en la ladera sobre aguas calmadas. Soufrière y la zona de los Pitons, en la costa suroeste, son la opción para senderismo, buceo y paisaje, con villas y cabañas entre colinas verdes, aunque quedan lejos del norte por carretera. La zona de Vieux Fort, junto al aeropuerto internacional principal, resulta práctica para estancias cortas y vuelos temprano.
La playa Reduit, en Rodney Bay, es una de las más populares de la isla: una larga curva de arena clara con agua transparente, por lo general tranquila, y muchos deportes acuáticos. Pigeon Island tiene pequeñas playas propias, y la playa Vigie corre junto a la pista del aeropuerto de Castries. Más abajo en la costa caribeña, Marigot Bay, Anse Cochon y las bahías cercanas a Soufrière, como Anse Chastanet y Anse Mamin, son buenas para nadar y hacer esnórquel.
Algunas playas de la isla tienen arena volcánica oscura en lugar de arena blanca de coral, un recuerdo de su origen geológico. Dentro del Área de Gestión de los Pitons, los arrecifes de coral cubren casi el 60 % de la zona marina, lo que hace del suroeste una zona muy apreciada para bucear. La costa este, sobre el Atlántico, recibe de frente los vientos alisios y está más expuesta, así que conviene informarse antes de bañarse allí.
Los Pitons, Gros Piton y Petit Piton, son dos agujas volcánicas que se elevan una junto a otra desde el mar cerca de Soufrière, cada una de más de 700 metros de altura y unidas por la cresta de Piton Mitan. Junto con el bosque, los arrecifes y el campo geotérmico que los rodean forman el Área de Gestión de los Pitons, inscrita como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004. Gros Piton se puede subir sin cuerdas ni experiencia de montaña con un guía local, en varias horas ida y vuelta; Petit Piton es más empinado y su primera ascensión registrada data de 1878.
Soufrière está dentro de la caldera del volcán dormido Qualibou, y los cercanos Sulphur Springs, con fumarolas y pozas calientes, se promocionan como un volcán que se puede recorrer en auto. Cerca están el jardín botánico y la cascada Diamond de Soufrière Estate, la finca cacaotera Fond Doux y senderos hacia otras cascadas. El pueblo ha sido reconstruido varias veces tras huracanes, un gran incendio en 1955 y un terremoto en 1991.
Se cree que pueblos arahuacos se asentaron en la isla hacia los años 200 a 400 d. C., y que los kalinagos llegaron alrededor del año 800. Desde el siglo XVII, Francia e Inglaterra se la disputaron tantas veces que Santa Lucía recibió el apodo de la Helena de las Antillas, y Gran Bretaña tomó el control definitivo en 1814. La esclavitud se abolió en 1834, con libertad plena en 1838, y el país se independizó el 22 de febrero de 1979 como reino de la Mancomunidad de Naciones.
El inglés es el idioma oficial, pero la mayoría de la gente habla también kwéyòl, un criollo de base francesa, y muchos topónimos son franceses. En Pigeon Island quedan las ruinas de Fort Rodney, desde donde el almirante George Rodney vigilaba la base francesa de Martinica antes de la batalla de los Santos, en 1782. La isla ha dado dos premios Nobel, el economista Arthur Lewis y el poeta Derek Walcott, y Pigeon Island fue durante años el escenario principal del Festival de Jazz de Santa Lucía.
Santa Lucía tiene dos aeropuertos. El Aeropuerto Internacional Hewanorra (UVF), cerca de Vieux Fort en el extremo sur, es el más grande y recibe los vuelos de largo recorrido desde Norteamérica y Europa; está a unos 53 kilómetros de Castries, y el trayecto hasta Rodney Bay suele tomar alrededor de una hora y media por carreteras de curvas. El Aeropuerto George F. L. Charles (SLU), justo al norte de Castries, atiende vuelos dentro del Caribe y queda a unos 15 o 20 minutos de Rodney Bay.
Se conduce por la izquierda. Los taxis y los traslados reservados son la forma habitual de ir del aeropuerto al alojamiento, y muchos visitantes contratan paseos en barco por la costa oeste para llegar a Marigot Bay y Soufrière sin el largo viaje por tierra. Un auto de alquiler da libertad para recorrer la selva y el sur, pero las carreteras son empinadas, angostas y con muchas curvas, así que conviene calcular más tiempo del que sugieren las distancias.
Santa Lucía es cálida todo el año, con temperaturas medias de unos 27 °C suavizadas por los alisios del noreste. La temporada seca va aproximadamente de diciembre a mayo, y de enero a abril es la temporada alta, cuando llegan los visitantes que huyen del invierno y los alquileres de Rodney Bay y Soufrière se llenan pronto.
De junio a noviembre es la época más lluviosa, con aguaceros más intensos y mayor humedad, y coincide con la temporada de huracanes del Atlántico, que suele ser más activa entre finales de agosto y septiembre. La isla ha sufrido golpes fuertes en el pasado, como el huracán Allen en 1980 y el huracán Tomas en 2010, por lo que un seguro de viaje y planes flexibles son recomendables en esos meses. A cambio, el verano trae el carnaval de la isla, y dos fiestas tradicionales de las flores se celebran el 30 de agosto, La Rose, y el 17 de octubre, La Marguerite.
Para una primera visita, sí. Rodney Bay tiene una amplia oferta de alquileres, restaurantes y tiendas, con la playa Reduit y Pigeon Island cerca y el aeropuerto regional a unos 15 o 20 minutos. Los Pitons y Soufrière requieren una excursión de día completo, así que quienes buscan senderismo o buceo pueden dividir la estancia.
La mayoría de los vuelos internacionales aterrizan en el Aeropuerto Internacional Hewanorra (UVF), en el sur, a cerca de una hora y media por carretera de Rodney Bay. Los vuelos entre islas usan el Aeropuerto George F. L. Charles (SLU), junto a Castries, mucho más cerca de las zonas turísticas del norte.
De diciembre a mayo es la temporada seca, y de enero a abril el periodo de más visitantes. De junio a noviembre llueve más y es temporada de huracanes en el Atlántico, pero hay menos gente y se celebra el carnaval de verano. Para los meses de invierno conviene reservar con tiempo.
Gros Piton y Petit Piton son dos agujas volcánicas de más de 700 metros que se levantan desde el mar cerca de Soufrière. Son el centro del Área de Gestión de los Pitons, Patrimonio de la Humanidad desde 2004, que protege además arrecifes, bosque y un campo geotérmico.
Una semana es una duración cómoda: unos días de playa en Rodney Bay o Marigot Bay, un día en Soufrière para los Sulphur Springs y las cascadas, y tiempo para subir Gros Piton o bucear. Repartir la estancia entre el norte y el sur evita trayectos largos.
No si te alojas en Rodney Bay y buscas sobre todo playa, porque hay taxis con facilidad. Para una villa en las colinas, Soufrière o excursiones frecuentes, un auto de alquiler ayuda, pero se maneja por la izquierda y las carreteras son empinadas y sinuosas.
Santa Lucía usa el dólar del Caribe Oriental (XCD), compartido con varias islas vecinas y vinculado al dólar estadounidense a razón de unos 2,7 por dólar. En las zonas turísticas se aceptan dólares y tarjetas, pero conviene llevar efectivo local para taxis y tiendas pequeñas.
El inglés es el idioma oficial y se usa en todos los lugares que frecuentan los visitantes. La mayoría de los habitantes habla también kwéyòl, un criollo de base francesa conocido como patois, que se oye en mercados y calles y se refleja en muchos nombres de lugares.
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